Archivo de 21/01/07|Página de archivo diario

Desconexión…

Escapada de fin de semana

Supongo que hay muchas maneras de ver la vida, de sentirse viva y la mía pasa por estar abrazada a la montaña con uñas y dientes a estar en el puente entre el cielo y la tierra.
Sólo necesito mi mochila y mis pies, el resto lo hace el camino, el que día a día se abre ante mí, el que se escapa entre mis dedos. Son como señales marcadas que me indican el destino, sólo tengo que seguir ese paisaje inmenso en donde mi vista se pierde.
Las montañas tienen un poder especial y me atraen como un imán. Que le voy hacer, si soy una apasionada de ellas, me fascina subir a la cima, me gusta su color, el olor que hacen los árboles, el silencio que acoge, sobretodo la sensación de hacer el camino en vertical y de estar a punto de ver el horizonte. Y sé que mi relación con ella está ligada al comportamiento conmigo misma y con el mundo, el que a veces me vuelve loca….

Soy culo de mal asiento y siempre ando preparada para lo inesperado, alguna señal para escapar de la civilización. No encajo como mujer de casa por obligación y lo reconozco, el que me quiera seguir que me siga y el que no peor para él.

Y es que creo que lo mío son las alturas, siempre me dejo la piel en el intento hasta llegar al final. En la cima todo es diferente, todo se ve pequeño y yo muy grande. El cielo es más accesible y mis dedos casi lo pueden tocar. No hay límites y me convierto en un reo de su voluntad. Es mi realidad por unas horas donde veo pasar otro día más, pero diferente.

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