Archivo de 25/01/07|Página de archivo diario
Ella dijo….
Sigo sus pasos, su rastro ….
Era un 6 de setiembre del 2002
“DESAPROVECHANDO UN DIA DE PLAYA
… veo a mi hijo jugar en la orilla, aún tan pequeño y tan desvalido… ¿como se puede amar tanto a una cosa tan chiquitina? daría todo por el, y no exagero. También se que a lo largo de mi vida, haré cosas y tomaré decisiones que en su momento no entenderé o no le gustaran (los hijos somos muy egoístas, demasiado quizás), pero crecerá, y acabara entendiendo lo que antes para el no tenia explicación. Imagino que alguna vez a todos nos ha sucedido con nuestros padres. Se lo que se siente, cuando eres adulto, al comprender que, por no lastimarte a ti, ellos renunciaron a muchas cosas y acabaron viviendo una vida que no querían… me entristece, y en el fondo te sientes culpable de haber recibido tanto a cambio de su vida y de sus sueños. No quiero que mi hijo tenga esa sensación jamás, cuando sea un hombre quiero que piense en mi como en la persona que más le amó, pero también como una mujer que supo tomar decisiones a tiempo, que nunca se tuvo que arrepentir de nada, y que logró vivir la vida que ella quería, a pesar de las trabas, y que se sienta orgulloso por ello. Sé que haré todo lo posible para que así sea…
… bien, basta ya de filosofía barata… guardo lápiz y papel, y me dispongo a saborear este día minuto a minuto… es demasiado bonito para pensar en que sucederá mañana…
Una frase que siempre me gustó: “Ten cuidado con lo que deseas, puede acabar convirtiéndose en realidad”
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